domingo, 14 de marzo de 2010
jueves, 25 de febrero de 2010
sábado, 6 de febrero de 2010
Lluvia
Subo una escalera de peldaños movedizos sujetándome del barandal de tus brazos. El León, que posaba en la entrada, se levantó rasgando el cemento con sus uñas plateadas. La lluvia fue siempre ese misterio transparente que se deslizaba en los ventanales, hasta que las ruinas descendieron las paredes y los escombros derribaron los rincones. Ahora la lluvia son todos los poros abiertos bebiendo de sus gotas, tu boca tiene el sabor de lo impredecible, ahora, sin techo, la lluvia es la frente mirando hacia la noche, las pestañas mojadas y los ojos sorprendidos.
domingo, 31 de enero de 2010
Me siento vacío
el llanto me evoca,
quiero ser agua.
el llanto me evoca,
quiero ser agua.
Estoy en un parque lejos de todo. Me recuesto en el pasto esperando que el tiempo pase. El sol está ardiendo y cada partícula de locura es un sorbo de agua agitada sobre esta luz, silencios presentidos desde el eco de mis voces internas. Hoy hubiese sido un día perfecto para amanecer juntos.
sed de esquejes
sed de esquejes
jueves, 7 de enero de 2010
IV
Estoy atravesando el corredor, grito tu nombre. La luz es otra y se apañan los vidrios. Entro en ese abismo y el eco de los gritos son un aullido en el tímpano del universo.
Y solo están nuestras voces. Bordeando la curva de la pérdida. Escribo esta noche para recordarte, que fuiste el asesino de mi existencia.
Desperté una noche y eras otro. Tus ojos me mostraron esa distancia inevitable. Subís a la cima del mundo y te convertís en Dios, entonces te brillan las pupilas y parpadeas mirando hacia la nada. El mundo es inmensamente complejo y absurdo y el sentido de todo esto de dónde nace?
Había un corredor por donde escapar de la pesadilla, intenté enseñarte el camino, pero te convertiste en un laberinto sin ojos. Te escondiste en los rincones de cada pliegue, me condenaste con la sola razón de lo que imaginabas de mí, o creías de mí, o pensabas que tal vez… era, pero no fui.
Yo no era eso. Y tu desconfianza fue tan grande que aniquilaste mi palabra.
Con el poder de idealizarme a tu encanto y desarmarme con tu locura. No hay nombres ni hombres en esta lista. Nos descubrimos a nosotros mismos con la pasión despierta y al límite de la distancia.
martes, 15 de diciembre de 2009
III
El error
No hablaba de nada específico. Simplemente buscaba la idea por donde divagar, tras el pensamiento que se desgasta, el único sentido que me queda se quiebra en dos. La realidad se deforma y el tiempo transcurre en otra dirección. Queda el eco, de la voz que fue pronunciada en silencio. Estado gravitacional.
El desafío, en otra altura que los pies no comprenden, ni la cabeza anclada con los ojos en el abismo. El error dando vueltas buscando el principio donde fue cometido. Hecho que acontece en la medida de nuestros actos. Y uno comprende las imágenes que transcurren marcando el acto por donde los movimientos comienzan a sentirse y uno se convierte en el cuerpo que los impulsa. La velocidad es distinta, el ritmo conocido, bailan todos los sentidos despiertos en el mismo acto. La presión y la descarga. Nos interpretamos.
Invisible como el silencio después de la última palabra soplada en la frente. Me despido, entre los recuerdos que se disipan.
Intento una vez más.
Una ilusión.
Se consume en silencio destrozando el recuerdo de lo que ahora respiro. Y detrás de los ojos sigue abierta la boca que grita y es nombre.
Estoy al borde, sintiendo todo detenerse.
Todo se pierde y no puedo despertar. Todo se levanta menos mi recuerdo.
No temo caer de donde ya no estoy
No temo caer de donde ya no estoy
¿Dónde estás? ¿en que sueño te encuentro otra vez?
Siento la lluvia y es sólo esa gota que se desliza en la ventana empañada. Duermo tranquila aunque afuera llueva como nunca y ni si quiera me de cuenta. Sólo el relámpago me despierta y todo trasluce en el brillo. El viento de su misma esencia que lo marcó. Respiro y veo esa realidad. Ya no estás.
Y aunque me despierten esos demonios que no conozco, yo ya los habré desterrado.
Fue un error.
lunes, 14 de diciembre de 2009
II
Mientras se narra la historia la poesía calla. Yo, sigo sin dormir. Lapidada. He muerto, según lo que me has dicho, pero puedo seguir escribiendo. Debajo, donde todos los ecos resuenan en la misma frente. Fría. Beso final. La síntesis devorada de lo que se retuerce. Y es el dolor.
Tengo la sensación de tres siglos de desvelo, sin forma de calcular el tiempo escribo para marcarle las pisadas. Latitud. Mezcla de imágenes que zigzaguean en el borde. Pierdo el azúcar de la sangre, pierdo la sangre y caigo.
Cuando todo el universo se trague tu ser vas a pensar que ser eterno no era buena idea. Pero yo no sé qué es el tiempo, por eso me volví atemporal. Sin el recuerdo de lo que fue. Pared desmembrada y la piel de escamas. Me llueven los poros las últimas sequias. Ya no estás.
Me cuelgo sobre los hilos que continúan la fila de hebras blancas que se dibujan con el humo. Se consume solo. Tengo la imagen grabada de ese instante. Bordeando la espina dorsal que lo sostiene.
El agua de la noche hace mucha falta y estamos lejos para beberla.
Me visto antes que todo se detenga y se convierta en un escenario rojo. Me estoy perdiendo. Detrás, de las voces. Silencio.
En el otro acto, todos vestían de negro. Se cubría la noche en el mismo paisaje. La luna en cuarto creciente.
Intensidad crónica. Movimientos sinuosos desde el principio del cuadro. Veo como las caras se van deformando. La historia se narra desde la voz del témpano. El lector se envuelve en la falta de sentidos. ¿Para qué seguir escribiendo? Detrás de todas las palabras resuena el mismo eco .Tengo un leve vestigio de lo que todavía no pasó. Premonición temprana o tiempo estático desde un futuro que no recuerdo. Razón sin ser, ansiedad de todos los recuerdos, desfiladero de la memoria con forma de cueva que se hunde como la astilla de la madera del escritorio que repaso con mis yemas.
Cuenta regresiva. Te ví asesinado el recuerdo y te diste cuenta que al final uno es;
un ojo
una contradicción
una lapicera llena de tinta con forma de garra
y una negación sin lógica.
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